¡Es el TEDIO! Con llanto maquinal en los ojos
Imagina patíbulos, mientras fuma en su pipa.
Ya conoces, lector, a ese monstruo sensible,
¡Oh, tú, hipócrita, igual a mí mismo, mi hermano!

Charles Baudelaire

El tedio se escribió a partir de Flores del mal de Charles Baudelaire. Cada poema del libro de José Ramón Huidobro es una réplica a los del poeta francés en la versión editada por Planeta en 1984 cuya traducción y prólogo le pertenece a Carlos Pujol. Consta de seis partes y ciento treinta dos versos. Las cinco primeras corresponden a los capítulos llamados Esplín e Ideal, Escenas parisienses, El vino, Flores del mal y Rebelión. La última alude a los seis poemas prohibidos y titulados como en la obra original. Fue concebida durante las horas de trabajo del autor en el muelle del aeropuerto de Madrid-Barajas mientras clasificaba maletas para vuelos oceánicos. Un mes de trance y tres más de trabajos forzados para que el puño y letra se convirtiera en aséptica letra de Word. Lo que aquí se lee es un extracto de un libro que tal vez nunca se publicará.

Todas las citas son correspondientes a los poemas reflejos de Charles Baudelaire de Flores del mal. Traducidos al castellano por Carlos Pujol. Imágenes pertenecientes a las pinturas de William Blake.

FLORES DEL MAL

Oberon, Titania and Puck with Fairies Dancing. William Blake. c. 1786



CIX

Jadeante y rendido de fatiga, hacia el centro
de los llanos del Tedio, despoblados, sin límites

Sentí la asfixia en la noche
arrastrado por el silencio
y el temor de las fuerzas del pasado
que hubieran amainado
y respirado en su nuca conocida

Creo que me envenenaban
para romper el haz de luz
que se filtraba por las claraboyas del Tedio
había olvidado sus inalcanzables límites
y elevado hacia ellos
con el suave impulso de su voz confiada

Caí rendido, de nuevo
me derrotó el repliegue de su tacto
me hundí en la fosa conocida
y no encontré sus palabras
cuando me desperté
removido en el estómago
sintiendo el pánico de la mañana


CXI

Vuestro infierno conozco por haberos seguido
mis hermanas, es amo y a la vez compadezco

Cuando una hermana se adentra en el averno
las crueldades del espejo devueltas con aumento
parecen jardines de margaritas en el apacible verano

Se escapa por los laberintos a los que ha trucado
con su extraordinario sentido de la orientación
hacia el hogar del maligno asustado

No escucha más que a su propio instinto
reniega de los saqueadores y se deja violar
sólo por indagar en las orillas del río
y llenarse del vino de la desesperación
regresa una y otra vez y marchita
el tacto de los que la amaron

Ni siquiera el mismo Satanás es tan cruel
es un viejo cansado de su obra malentendida
no firmo nunca al lado del apellido
del que es único heredero

Se desvanece ante mi amada
la compadece en su maldad


CXVI

¡Oh, ridículo ahorcado, tus dolores son míos!

¿Por qué insiste en suplicar perdón
y clamar inocencia al viento helado?

¿Qué pretende al llorar como un niño
ante el sacerdote que no entiende la libertad del pecado?

¿No puede ser más digno
al caminar hacia el cadalso?

¿Qué le impide no afrontar la pena
aunque sea como entretenimiento de la chusma?

¿No tendría la valentía de no cubrir su última mirada
con la venda de los condenados?

¿Por qué no se relajará para empezar a flotar
en el próximo vacío?

Los condenados no tienen conciencia
del dolor que producen con su egoísmo

¿No comprenden que también nosotros
envidiamos su día de celebración?

Morimos de forma anónima en un cementerio civil
Esperamos flores en el día de los difuntos